Marcos y Carina deseaban un hijo. Hacía ya 7 años que estaban casados y buscando el fruto de su amor y no lo conseguían. Habían gastado ya miles de dólares y de dolores en tratamientos, fertilizaciones asistidas y fecundaciones in vitro. Pero no daban resultado.
- Es que, sencillamente, el esperma de Marcos no tiene fuerza - les comentaba su médico personal - muere enseguida. -
Marcos sabía el proceso de fecundación más que de memoria. Innumerables médicos sonrientes y serviles se lo habían explicado al contarle el fracaso del tratamiento que habían propuesto.
- Es muy simple - decían - El esperma, compuesto de millones de espermatozoides, entra a la vagina. Allí empiezan a subir para llegar al útero. Pero no es tan fácil: las paredes de la vagina son muy ácidas, y matan a los más débiles. Muchos millones mueren ahí. Luego, cuando llegan al útero, lo trepan y entran en una trompa de Falopio, y allí se producirá el mágico encuentro con el óvulo. Otros cientos de millones mueren en el camino por la acidez, o agotados. Al llegar al óvulo, que viene descendiendo plácidamente por la trompa, solo quedan centenares de ellos. Sólo uno de ellos, el afortunado, puede fusionarse con el óvulo. Luego el óvulo baja y se instala en el útero, donde crecerá el bebé. -
Pero... siempre hay un pero...
- El espermatozoide sólo vive 48 Hs... si el encuentro no se produce antes, morirá sin remedio. Y el óvulo vive un poco mas: 4 días. Si no es fecundado antes, morirá también - en este punto, todos los médicos invariablemente hacían lo mismo: ponían cara de compungidos.
- Este hecho es aprovechado por muchas parejas - continuaban, después de secarse un sudor imaginario - para no tener un embarazo: como la ovulación se produce 14 días despues de la menstruación, sacan las cuentas y 4 dias antes y 6 dias después de la ovulación no tienen relaciones, o las tienen protegidos. -
- Pero su caso es distinto - agregaban, como al azar - Su esperma no llega. No dura ni un día. - Y luego, invariablemente, con cara de falsa alegría agregaban: - Inténtelo de vuelta, a veces es solo temporal o por mucho estrés, pero si descansa pueden tener suerte. -
Por supuesto, lo intentaban de vuelta, volviendo a perder mucho tiempo y dinero. Incluso llegaron a ir a un curandero, que le les cobró 100 pesos para decirle que le habían hecho un trabajo y que tenian que colocar una zanahoria con una cruz de fosforos embebida en vinagre abajo de la cama.
Las esperanzas parecían ya perdidas.
Ellos se sentían como caballitos de batalla en la guerra que libraban entre sí la Ciencia y la Fatalidad. Y hasta ahora, iba ganando la Fatalidad.
Incluso pensaban seriamente en separarse. El asunto era una presión enorme para ambos.
Pero es sabido que el Destino gusta de meterse en las cosas ajenas, e intervino en sus vidas.
Un hermano de Marcos, que era bioquímico, entró a trabajar en una empresa recién establecida en el país, la GeneFort. Es una de las empresas de manipulación genenética mas avanzadas en el mundo, y puso un laboratorio en el país porque no hay controles sobre los experimentos genéticos. Y el hermano de Marcos se enteró allí de que estaban desarrollando un nuevo remedio contra la infertilidad, y que necesitaban voluntarios. Parecía no haber fallado nunca.
Se lo comentó a ellos el día que venían de un especialista que les había recomendado una radiografía de testículos.
Pero si vamos a hablar del Destino, también les tengo que contar de Adriana.
Adriana, una chica de 17 años estaba contenta: su novio, que iba a la facultad, estaba de vuelta en la ciudad. No le importaba que él viniera a hacer una práctica, porque ella lo quería mucho mucho mucho y le iba a robar aunque sea una hora de su tiempo. Desde que se había ido a estudiar, Fabián, su Fabián, estaba mas distante. Sólo venia dos veces al mes, y ella lo extrañaba. Y encima de eso, algunas de las veces que venía, se iba a hacer práctica!!!! Ella no lo podía creer.
Ella nunca supo el lugar que ocupó en la cadena de acontecimientos que armó el Destino.
- No se preocupen - les explicaba ahora el médico de GeneFort a Marcos - Esto es totalmente inocuo. -
Carina miró de reojo a su esposo - ¿Está seguro, doctor? -
-Por supuesto. ¿Ustedes saben como funciona un virus? -
-ehh........ no. -
-Bien, se lo haré simple: el virus, lo que hace, es 'pegarse' a una célula del organismo y le 'inyecta' su código genético. Ustedes saben que el código genético es lo que hace que el animal pertenezca a determinada especie. El código genético es como un programa de computadora, que contiene millones de 'ordenes' que construirán un ser nuevo. Contiene instrucciones tan detalladas como por ejemplo de qué color serán los ojos. -
Llegado a este punto, el doctor los miró, tratando de atisbar en sus ojos una chispa de comprensión. No la halló. Intentó decirlo de otro modo:
-El ADN, o código genético, le dice a cada célula qué cosa debe hacer exactamente. La estrategia de los virus es, simplemente, inyectarle su ADN a la célula que atacan para que ésta deje de hacer lo que hacía y se dedique a una sola cosa: producir virus. -
-Ah! Ya entiendo! - Carina tenía los ojos brillantes de orgullo, porque ella se lo acordaba de la secundaria - El virus reprograma a la célula.-
-Exacto! - exclamó el doctor - Y cada virus ataca solo a un tipo de célula: el de la meningitis a las células nerviosas, el tétanos a las células musculares, y así.
-¿Y que tiene que ver esto con tener hijos?-
-Marcos, no seas así, déjalo hablar-
-No, está bien. - reconcilió el médico - su problema, usted lo sabe, es que su esperma no tiene fuerza. Muy bien, ¡nosotros alteraremos genéticamente un virus que ataque su esperma, para que le inyecte instrucciones para ser más fuerte!-
-Pero, pero - Marcos ahora balbuceaba del nerviosismo - pero no tocarán el código genético de mi esperma y cambiarán el hijo que vamos a tener?-
-No, señor Freire, puedo asegurarle que nosotros tenemos todo el mapa genético humano descifrado y sabemos qué es qué. Sabemos que el virus solo injertará la parte del código genético que hace que su esperma sea débil.-
-Mmm no se... me da miedo todo esto... -
-Puede pensarlo tranquilamente, yo le puedo asegurar que no se tocará otra parte del código genético. Yo desarrollé el método - dijo orgulloso, el doctor.
-¿Puede dejarnos un momento solos? Quiero hablarte, Marcos. -
El médico se retiró, sonriendo.
-A mí no me asusta la idea, Marcos, es la última vez que quiero intentarlo. Además, al ofrecernos de voluntarios GeneFort nos pagará, podemos intentarlo. Yo confío en ese hombre.
-Pero Carina, ¿vos sabés lo que es? Que te metan un virus que infectará a tu esperma!-
-Sí, pero lo hará mas fuerte, y nuestro hijo va a nacer... lo presiento... lo siento en mi corazón
-Me da miedo-
-¡Marcos! ¿Te da miedo tener un hijo? ¿Te da miedo tener un hijo conmigo? ¿Es eso lo que pasa?
Marcos abrazó a Carina, que lloraba bajito, con ese llanto que hace sentir culpables a los hombres, y que es usado con tanta habilidad por las mujeres.
-Está bien, mi vida, lo vamos a hacer.-
Llamaron al doctor, que entró enseguida.
-¡Tengo excelentes noticias! - dijo agitado - Acabo de hablar con el gerente regional, y me dijo que estaba seguro que tendríamos éxito, y que la empresa va a apadrinar al niño, y que le va a pasar un mantenimiento mensual hasta el día en que se reciba de la facultad. ¡Felicitaciones! -
Marcos miro a Carina. No cabían en sí del gozo.
Esa noche Adriana estaba mimosa. No dejaba de pegotearse a Fabián, que quería concentrarse en su examen de física inutilmente.
Fabián estudiaba radiología. Le apasionaba ver las radiografías y sentir que si el médico podía ver el interior de una persona era porque los radiólogos se lo fotografiaban para él. Tenía mucha suerte, también, porque le dejaban hacer prácticas en el hospital, porque era conocido. Así aprendía muchas cosas que los otros alumnos allá en la capital solo veían teóricamente. Y hoy estaba estudiando (o intentando estudiar) las diferentes intensidades a las que se puede sacar una radiografía.
La radiactividad es regulable, y se regula según la parte del cuerpo que se radiografíe, y según la contextura física. Se mide en Röentgens, miliRöentgens y microRöentgens.
Mañana iría al hospital, y el habían prometido que iba a manejar el regulador, y el quería demostrar su habilidad para dosificar la radiación.
-Por favor, Adriana, no me jodas-
-Es que hace 5 días que no te veo-
-Dejame estudiar, ¿Querés?, y prepará algo de comer-
-Eshtá bien- dijo Adriana haciendo pucheros, y se fué a la cocina.
-¿Me lo van a inyectar?- dijo Marcos, viendo venir a la enfermera con una jeringa y un frasquito chiquito.
-Por supuesto. Es la manera mas fácil de que el virus lo infecte.-
-¿Pero puedo contagar a alguien?-
-Absolutamente no. El virus no se reproduce, porque lo hemos creado nosotros. Además, en el muy improbable caso de que alguien se contagie, el virus sólo le inyectará información a los espermatozoides para ser mas fuertes, o mejor dicho, normalmente fuertes. Pero le aseguro, querido amigo, que esto es imposible.-
-¿Pero y si contagio a mi esposa?-
-¡No! Ya le dije que no se contagia. ¿Quiere que sea mas específico? no se contagia ni por vía sexual, ni por sangre, ni por saliva, ni por aire. No se contagia porque es un virus hecho por nosotros. Nosotros lo hicimos, y lo programamos para que únicamente vaya y deposite su carga en el esperma de Marcos, y luego muera. ¿Lo entiende? ¡No se reproduce!-
-Que irónico- Pensó Carina - Seremos ayudados a tener hijos por un virus estéril.
La enfermera lo hizo arremangar a Marcos, y luego le inyectó el líquido de la ampolla.
-Ya pueden irse- les dijo el médico - El virus terminará su trabajo en tres días. Sólo contrólese la temperatura, porque si tiene fiebre quiere decir que su cuerpo rechazó al virus y lo mató. En ese caso, volveremos a inyectárselo. Hasta luego.-
-Hasta luego-
Cuando salieron del edificio de la GeneFort, se fueron caminando por las calles entibiadas por el sol otoñal.
-¿Y qué vas a hacer con el turno para la radiografía de testículos?- Preguntó Carina de repente. - ¡Ya lo pagamos, y además es hoy!-
-Si, yo ya me acordaba, y estoy enfilando para allá, porque a lo mejor, quien te dice, en la radiografía sale algo.-
Adriana regresó de la cocina con dos sándwiches de milanesa en la mano (era mala cocinera). La colita para el pelo era su única vestimenta.
Fabián no pudo estudiar esa noche.
El médico estudió las radiografías (a pesar de que habían salido muy fuertes) y dictaminó:
-Todo bien. Tiene todo normal. Usted está sano. Debe tener un problema de esperma-
-¡Pero eso ya lo sabía! ¿Para eso me hizo gastar cien pesos?- Marcos estaba furioso.
Salió de la clínica hecho una furia. Que se fueran a la mierda todos los médicos del mundo.
Conclusión:
El Destino, entonces, inclinó la balanza a favor de la Ciencia, porque al final Marcos y Carina Tuvieron un bebé. Es más, en los 3 años siguientes al nacimiento del primero tuvieron 3 hijos más.
Pero la Fatalidad se tomó su revancha. El día en que Marcos se sacó su radiografía de testículo, Fabián estaba al mando del regulador. Y como la noche anterior no pudo estudiar, se confundió de los miliRöentgens con los microRöentgens, e hizo la radiografía con mil veces la potencia necesaria. Por eso salió algo fuerte, pero no se preocupó porque sabía que igual esa potencia no podía hacerle mal un ser humano. Pero los virus que Marcos llevaba adentro, y que en ese momento estaban colonizando su esperma, sufrieron una mutación.
Y se volvieron brutalmente agresivos, y virulentos. Ahora se podían reproducir, y además se contagiaban por relaciones sexuales, sangre, saliva y aire respirado. Pero eso no hubiera sido problema, porque de haberse expandido, se habría terminado la esterilidad en el mundo. Lo malo fué que su efecto también varió. Ahora, no solo volvían a la normalidad al esperma débil, sinó que lo potenciaban. El espermatozoide se volvía resistente a la acidez de la vagina, y resistente a los desinfectantes y lavandinas, y podía vivir 12 días.
De más está decir que la primera en contagiarse fue Carina. Carina infectó a todas sus compañeras de trabajo, que infectaron a todas sus familias, y así la enfermedad se esparció en toda la ciudad en el increíble tiempo de 3 semanas. Nadie notó nada, porque no producía síntomas. Solo algunos afortunados tuvieron un poco de fiebre, pero lo atribuyeron al frío que comenzaba a invadir la ciudad.
Y así, al cabo de 3 meses, todo el mundo en la ciudad tenía sus espermatozoides funcionando a mil... eran tan potentes que agujereaban los preservativos para pasar. Nadie lo notaba, porque el agujero que produce un espermatozoide en el preservativo es invisible al ojo humano.
Y entonces toda la población femenina de la ciudad quedó embarazada, subyugada por el potente superesperma masculino que atravesaba preservativos y desafiaba fechas de muerte. Hasta se llegó a dar el caso de una monja carmelita que fué a visitar a su hermana enferma, y al ir al baño, en el que se había masturbado hacía 3 dias el hijo de la enferma, se le metió un solo espermatozoide que había sobrevivido a varias limpiadas con lavandinas y quedó embarazada.
El virus se esparció ciudad por ciudad hasta haber infectado al mundo, donde pronto la epidemia de embarazos hizo superpoblar todo, y el mundo colapsó.
Se llegó a conocer el caso de cierta laguna de Carlos Paz, donde sus orillas eran preferidas por los amantes y sus aguas eran el receptáculo de sus desechos, en el que el esperma había sufrido una mutación y vivía como un pescado microscópico en el agua. Se averiguó después del sorpresivo embarazo de 53 viejitas del PAMI de entre 60 y 70 años que habían quedado embarazadas al bañarse allí en un viaje de los que organiza esta entidad.
Epílogo:
Parte de esta historia es cierta. Por eso: si vas a Carlos Paz, y te querés meter en cierta laguna, fijate si no tiene preservativos usados tirados en la orilla. Y si ves a alguna embarazada... alejate... porque el embarazo es Contagioso.
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